Silvina: «Todo lo bueno empieza con un poco de miedo»

Me llamo Silvina Morales y colaboro con Cooperatour, coordinando viajes y yendo a los lugares donde los voluntarios acudirán a realizar sus programas de voluntariado solidario en Kenia. Mi viaje a Kenia era una expedición para saber qué podíamos ofrecer a las personas que quieran tener una experiencia solidaria.  Por eso necesitamos experimentarlo primero nosotros. Para poder dar consejos reales, actuales y prácticos a los que vendrán después de nosotros.

Educación de niños en Kenia en un campamento de verano

Yo trabajo como administrativa en Cooperatour, así que estoy más acostumbrada a enfrentarme a la realidad de los países con los que colaboramos. El país que visité recientemente fue Kenia, donde acudí a un campamento de verano para enseñar nociones básicas de inglés y español. Allí estuve tomando notas y conocimiento el lugar: cómo era la escuela, el alojamiento, qué cosas turísticas podrían visitar los voluntarios…

En general nos importa mucho dónde se quedarán los voluntarios durante su programa de voluntariado solidario en Kenia. Necesitan un lugar tranquilo y seguro donde descansar. En este caso el alojamiento para voluntarios es una casa con habitaciones con literas y baños en Gatanga, cerca de Nairobi. Normalmente intentamos que los alojamientos no estén demasiado alejados de la escuela, ya que pasan a buscarlos en transporte típico del lugar.

En este caso el campamento de verano se realizaba en la misma escuela, donde habían muchos niños. En este caso la asistencia era muy irregular, pero durante el año, en cada aula hay más de 30 niños, por lo que  realmente se necesitan manos para gestionar todo eso.  Los voluntarios hacían sesiones de 9 a 12 de la mañana y por las tardes podían visitar lugares.  Yo recomiendo, después de experimentarlo, en lugar de ir a los clásicos y caros safaris, algunos más pequeños, como el de conservación de elefantes o jirafas de Nairobi.

Niños disfrazados, motivados, alegres en un voluntariado en Kenia

Ir a la escuela en un pueblo en Kenia es algo que te deja con la boca abierta. Los niños parecen que están en carnaval, ya que visten con lo que se van encontrando o le van dando.

Van descalzos y tienen muy poco, pero el contraste con las escuelas de aquí es brutal: esos niños siempre ríen y no se preocupan por lo que no tienen. Incluso hay momentos que te tambaleas, de la fuerza con la que vienen a abrazarte. Son todos muy cariñosos y te dan lo único que tienen, amor.

 Todo lo que puedas enseñar, es una buena idea

Tanto si eres biólogo, matemático o programador. No importa porque los niños de esas escuelas necesitan aprender de todos los campos. Si pudieran usar ordenadores o móviles se volverían locos. De hecho, era muy divertido porque cuando sacábamos nuestros móviles los coordinadores de Cooperatour los niños se quedaban hipnotizados. No podían dejar de mirar las pantallas y alucinar.

Algunos sabían cómo usar la cámara, de forma muy instintiva, y no dejaban de posar y hacerse fotos durante horas. Al final se los teníamos que quitar, porque no había forma de que pararan. Nos reíamos mucho.

Todos estamos expuestos, pero hay que atreverse a ser voluntario

Yo, como colaboradora de Cooperatour, he hablado con muchos voluntarios y muchos de ellos tienen miedo. Pero puedo asegurar que ir a lo desconocido siempre da miedo, así que mi trabajo es transmitir que todo va a ir bien. Un voluntario nunca estará solo con un programa de Cooperatour.

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