«Una de las experiencias más intensas que he vivido» : voluntariado con niños

Realizar un Voluntariado con niños en Guatemala ha sido una de las experiencias más increíbles que he vivido en mi vida. Recuerdo un corazón recortado en un papel de rayitas rojas que me hizo la Vivi para la despedida. Me viene su imagen: una niña morenita, no muy alta, unos 10 años, que estaba en 5to grado de escuela primaria. Dentro había escrito: «De Vivian. Muchas gracias por todo su apoyo». Otros como el de Marleni decían: «Gracias por su ayuda y su cariño que me dio, que dios te bendiga». Y así de otros similares.

Primeros pasos en mi experiencia de voluntariado en Guatemala

“Tienes tarea?” Era la pregunta de los voluntarios que acudíamos al Programa de desarrollo para niños huérfanos en San Mateo, un pueblo pequeño a 7 km de la ciudad guatemalteca de Antigua. La respuesta a la pregunta normalmente era «Sí». Entonces te sentabas con Vivi, Luis Felipe, Freddy, Brandon, Edwin (algunos con estos nombres tan gringos) o Ángel, que siempre tardaba mucho en acabar “la tarea” porque se distraía. Me di cuenta que la metodología escolar no es muy activa ni se espera que se incorporen las TIC en sus aprendizajes.

De todas formas, Freddy siempre quería irse a ayudar en las obras de la cocina de la casa y todos los nenes y nenas acababan sus tareas escolares. Cuando las terminaban, los voluntarios complementábamos el refuerzo haciendo un día lengua, otro día matemáticas,  etc… Otras veces organizábamos algún taller de manualidades y el jueves era la tarde del taller de cocina.

Un voluntariado durante dos semanas con mi hijo

Proyecto niños huérfanos de Antigua GuatemalaCuando mi hijo Gifré (que tiene 17 años) y yo (que tengo unos 50) estuvimos durante este julio durante dos semanas, se estaban realizando las obras de construcción de una nueva cocina en la casa. De hecho, la casa donde se hacen las actividades del proyecto pertenece a Judith , el alma, las manos y sobre todo el corazón del proyecto.

Su acogida fue franca, con una sonrisa amplia y confiada. Ella es una mujer comprometida con su comunidad. Sabe perfectamente las necesidades y también los límites de los que tiene que representar el proyecto para las familias que atiende. Su condición para asistir al proyecto: «Los niños y niñas han de ir a la escuela por las mañanas para poder asistir a las tardes en el proyecto».

El centro y sus  necesidades en Guatemala

El centro también dispone de una farmacia con medicamentos de primera necesidad y un huerto, en la que nosotros trabajamos arrancando las malas hierbas. Esta fue una de las actividades que hicimos durante las mañanas, así como la selección de café o la recolección de arena para la construcción de la nueva cocina.

El día del taller de cocina fue increíble. Como no disponíamos del espacio tuvimos que cocinar al aire libre, en un fuego improvisado con unos ladrillos, una parrilla y unas ramas para hacer el fuego.

Los nenes participaron en todo momento de la actividad: «Elaboración de platos con pollo». Se hicieron grupos de trabajo y cada grupo seleccionaba los ingredientes que quería (bajo la supervisión de un voluntario) y cuchillos arriba y abajo hicimos tres o cuatro magníficas recetas que los nenes y nenas también apuntaron. El “camión” de regreso a Antigua nos esperaba y no pudimos degustar los platos cocinados, pero lo que sí nos dijo Judit (con «J») es que no dejaron ni un poco de ninguno de los platos!

Qué significa hacer un voluntariado con niños

Creo que hacer un viaje solidario tiene que ver con la responsabilidad personal. También con la decisión de colaborar en el desarrollo o bien de ser un eslabón de la explotación del país subdesarrollado y ya explotado previamente por los países ricos. El estilo de viaje tipo “resort con pulserita todo incluido” enriquece a las élites del país o a compañías hoteleras internacionales y  no es un viaje en el que estés en contacto con la realidad.

Excursión lago atitlanDesde mi punto de vista en este viaje hemos disfrutado de dos aspectos del hecho de viajar: el personal y el puramente turístico.

A nivel personal nos hemos enriquecido con la experiencia de poder ayudar. Y a nivel turístico, hemos podido descubrir sensacionales rincones de Guatemala. Nno os perdáis el lago Atitlan con sus pueblecitos alrededor del lago donde aprendimos como se hacen de manera tradicional los vestidos tan coloridos y bonitos que visten algunas mujeres. Aprendimos sobre la historia de un país marcado por una guerra civil reciente y por el paso de los españoles que espoliaron y esclavizaron la población maya. Disfrutad de la excursión a los hermosos pueblecitos de las cercanías de Antigua, donde  producen un café exquisito.

Dónde residimos durante nuestro voluntariado con niños

Antigua es la ciudad donde residimos con una familia encantadora en una casa típica de la zona. Doña Lesbia y toda su familia nos acogieron y ayudaron en todo momento, además de alimentarnos con comidas ricas tradicionales. Antigua es una ciudad preciosa. Subid al Cerro de la Cruz! Se disfruta de una magnífica vista de toda la ciudad!

Nosotros en esta ocasión no pudimos ir a Tikal, el lugar arqueológico maya más importante, pero creo que la próxima vez no nos lo perderemos.

Por cierto, dos semanas pasan rapidísimo. Te adaptas rápidamente y después los días pasan volando y cuando te das cuenta, plufff! Los nenes y las nenas (y Judit) te hacen aquella despedida (los corazones de papel recortados, el verso, la cancioncilla…) que no lloras de milagro y piensas que nada será igual, para ti, porque para ellos la vida será igual de difícil al día siguiente de tu partida y en el futuro.

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