¡Gracias Kenia, por todo lo que he aprendido de ti!

El día que llegué al aeropuerto de Nairobi (Kenia) completamente sola, estaba asustada, desconocía la gran mayoría de las cosas buenas que me estaban esperando y del gran aprendizaje que este voluntariado en Kenia supondría para mí y para mi futuro.

Este voluntariado no sólo me ha permitido trabajar diariamente en un hospital del tercer mundo, sino que también me ha enseñado a valorar pequeños detalles y facilidades a las que tengo acceso a diario y que ni siquiera valoraba. Por ejemplo una ducha de agua corriente y caliente. Convivir con una familia me ha permitido adentrarme en la cultura, en las tradiciones, las costumbres y darme cuenta de lo afortunada que soy de disponer de todo lo que tengo.

Por qué es necesario un voluntariado internacional

A pesar de la pobreza que sufre Kenia, la gente de aquí transmite todo lo contrario, alegría, color, solidaridad y sobre todo a saber disfrutar de los buenos momentos, sin preocupaciones: Hakuna Matata.

Los niños de la calle no tienen en que jugar, la portería son dos piedras y aún así ellos siempre te saludan con una sonrisa en la boca, buscando simplemente un abrazo.

En el hospital he vivido experiencias de todos los colores, desde instrumentar una cesárea, asistir a pacientes en ambulancia o simplemente ayudar a una madre a llevar a su hijo al mundo. También a transmitir todo mi conocimiento como profesional de la salud, y enseñar o mejorar aquellas cosas que yo tengo la suerte de haber aprendido de alguien que tenía más experiencia que yo.

Lo que me llevo dentro de mí a nivel personal y profesional como enfermera es fantástico, es una experiencia brutal, difícil de explicar, porque se tiene que vivir.

Oportunidades de experiencias en Kenia

También he tenido la oportunidad de hacer turismo los fines de semana, de conocer más el país, de ver un elefante o un león a dos metros de distancia o disfrutar de las mejores puestas de sol en el este de Kenia, y la verdad, ha valido la pena.

Despedirme no ha sido fácil, y sobre todo de la casa de voluntariado, porque han hecho que me sienta una más de la familia, me han cuidado como una hija y de todo lo que me han enseñado estaré siempre muy agradecida.

¡Gracias Kenia por todo lo que he aprendido de ti, no ha sido un viaje fácil sola durante este mes de noviembre, pero sí que ha sido enriquecedor e inolvidable!

No dudes en ampliar más información de nuestros voluntariado en Kenia.

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