Aprender enseñando en la India

Soy Júlia y tengo 25 años. He trabajado como docente durante algunos años y sentí que este verano era el momento de explorar nuevas formas de enseñar y de educar. Así podría crecer profesionalmente a la vez que aportaba algo de mí en una nueva comunidad con un voluntariado en la India. Esta es mi experiencia con Cooperatour, un viaje que te cambia la forma de ver las cosas.

¿Visitar la India o entender la India en tu voluntariado en la India?

Mi perfil profesional es la docencia. Así que tenía claro que quería vivir una experiencia educativa dentro de Cooperatour. El programa por el que aposté, finalmente, fue Aventura Solidaria en la India.

Se  trata de un programa que quiere que los voluntarios descubramos este fascinante país de forma responsable y además, aportando algo de lo que nos sintamos orgullosos. El programa se basa en el descubrimiento y la solidaridad.  Realizamos un safari en Pushkar y vivimos diferentes experiencias culturales para finalmente trabajar como voluntarios en una escuela.

Yo, personalmente, me dediqué a preparar las clases para los niños de la escuela en el lugar donde estuve asentada, para después ir allí e impartir esas clases en inglés. Con los niños trabajamos el alfabeto, los números, los colores y lengua y matemáticas.

La emoción de romper todos tus prejuicios

Yo, como la mayoría de las personas que escuchan hablar de la India, imaginan ese país acechado por la pobreza y la escasez de recursos en la educación. Y nuestra imaginación nos lleva poco más lejos, porque es lo que nos han explicado toda la vida. Y es que lo cierto es que la India es un país que necesita apoyo y solidaridad, pero tiene algo que no siempre se repite en nuestras escuelas. Una alegría desbordante por parte de los alumnos, mucha esperanza y, sobre todo, la emoción de las ganas de aprender.

Un choque cultural y otra forma de trabajar

Cuando llegué a Jaipur me sorprendió el caos de la gente, la simplicidad de la forma de vivir, las multitudes. Pero con la ayuda de un coordinador de voluntariado en la India de Cooperatour, poco a poco te vas adentrando y entendiendo mejor su cultura y costumbres, además de solucionar los problemas que pueden ir surgiendo. Por otro lado, una vez el shock ha pasado y has asimilado toda esa información de forma natural, empieza nuestra rutina como voluntarias y voluntarios. Nos levantábamos sobre las 7h, desayunábamos y luego con el tuk-tuk íbamos hacia el colegio del proyecto. Las clases eran hasta las 12:00h y las tardes las teníamos para descansar o visitar lugares.

A medida que iban pasando los días, me sentía más cómoda con lo que estaba viviendo, hasta que finalmente llegué a una conclusión: me encantaría repetir la experiencia, sin lugar a duda.

Una amabilidad arrebatadora

Yo siempre había querido hacer una experiencia solidaria, pero no pensé que me llevaría tanto de ella. Sobre todo recuerdo la gente, sus sonrisas, su amabilidad y su hospitalidad. Aunque tengan muy pocos recursos lo quieren compartir todo contigo, con una gran sonrisa y alegremente, sin esperar nada a cambio. Ahora valoro aún más todo lo que tienen mis alumnos en España para aprender y les transmito la suerte que tienen. Creo que esto es algo muy valioso.

Si estás pensando realizar un programa similar, también creo que es  una buena idea ir con algún conocido o familiar; las dudas y problemas se comparten y conoces a otros voluntarios en la misma situación que tú. Entonces se hace fácil hacer piña, hacer amigos y disfrutar de la experiencia de un voluntariado en la India todos juntos.

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