Costa Rica me fascinó por su hospitalidad, su alegría y su naturaleza exuberante

hogar infantil DesamparadosAmi Bondía. Valencia. Cooperatour. 1 mes como voluntaria en los programas de Costa Rica:”Reserva Natural de Sarapiquí”, “Hogar Infantil de San José”, “Proyecto de sostenibilidad en la Selva” y “Protección y rescate de tortugas marinas en el Caribe

Hace un par de meses que regresé de mi viaje a Costa Rica. El objetivo era conocer distintos proyectos de cooperación en el país con el fin de vivirlos en primera persona y seleccionar aquellos que tuvieran unas mejores condiciones para enviar a los voluntarios de Cooperatour.

El primer proyecto que seleccioné fue el “Hogar Infantil de San José”. Me impactó por la buena labor que estaba realizando con los niños más desfavorecidos del barrio de Desamparados.  Uno de los recuerdos más bonitos que me llevé fue la dulzura y el cariño que recibí de los más pequeños. Desde el primer momento te abrazan, comparten sus juguetes contigo y te contagian su alegría desbordante. También, me sorprendió el buen hacer y la profesionalidad de la gente que trabaja allí.

Al cabo de cinco días viviendo en San José, y tras despedirme de los amigos del centro educativo, cogí la mochila rumbo a Mastatal. Un pequeño pueblo en mitad de Selva en el que participaría como voluntaria en el proyecto que hemos llamado “de Sostenibilidad”. Allí aprendí a trabajar con la madera, la energía renovable y a ¡cuidar de las gallinas y las cabras!

tirimbinaTras la selva, tomé el autobús con destino a la costa Caribe. Visité varios proyectos de protección de tortugas marinas y al final seleccioné uno situado en la Barra de Nuevo Pacuare. Un lugar paradisiaco entre el mar Caribe y el exotismo natural del Río Pacuare, uno de los lugares con mayor variedad de fauna y flora de Costa Rica. Me dio pena no haber podido ver las tortugas, ya que no era temporada de desove pero me quedé fascinada por las historias que me contaban acerca de la llegada de la tortuga Verde y Baula (¡la más grande del mundo!). Sin embargo, si que pude disfrutar de la compañía de los monos, los perezosos y los pájaros de todos los colores.

Aún con la emoción de lo vivido en la playa virgen de Nuevo Pacuare, cogí de nuevo el autobús con destino a la “Reserva Natural de Sarapiquí”. Tras el estilo rústico del proyecto caribeño, recibí con gran alegría alojarme en esta reserva con instalaciones de primera calidad. Aquí el voluntario puede aprender mucho en materia de monos, murciélagos, mariposas, ficus…ya que trabaja con profesionales del sector medioambiental. Y los que prefieren estar con niños podrán dedicar su tiempo a la realización de talleres ecológicos para ellos.

Tras casi un mes visitando proyectos por Costa Rica, estos 4 son los que consideramos que realizan una excelente labor social y además disponen de unas condiciones buenas para recibir voluntarios. Ahora sólo esperamos que todos vosotros lo disfrutéis tanto como yo lo hice durante el mes que pasé allí.  ¡Os ánimo a qué viváis en primera persona esta experiencia de Pura Vida!

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