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Septiembre 2007
No podría resumir lo vivido en Cusco, Perú, en tan solo unas líneas. La cooperación no es una experiencia más, es la experiencia de tu vida. Nuestra labor allí parece poca viendo la situación en la que viven los niños, pero realmente nuestro trabajo es una tarea importante y la recompensa diaria es ver las sonrisas de los niños y el cariño que te ofrecen desde el primer día. A largo plazo los resultados son mucho más visibles y transcendentes en sus vidas. Algunos de los chicos consiguen terminar sus estudios y conseguir un empleo digno en una sociedad tan desfavorecida. Todo ello nos debe llenar de satisfacción a todos los que hemos estado allí ayudando a esos niños a hacer sus deberes, a ayudarles en sus dificultades, a mostrarles que el cariño y el respeto son los valores más importantes para salir adelante. Todo
esto yo lo he vivido en persona y ánimo a todos los que estén
indecisos a que se atrevan, a que den el paso. Esta experiencia
cambiará tu
forma de ver las cosas, cambiará tu vida pero lo más
importante es que juntos cambiaremos las vidas de esos niños.
Septiembre 2007
Tengo 53 años y hace tiempo que quería hacer voluntariado pero por motivos personales no pude, y es ahora que tengo que decir que iba con recelo, ya que yo no soy ni psicóloga, ni educadora social, ni médico, ni otra titulación que suelo ver que requieren para poder ejercer de voluntario. Soy asesora comercial de un distribuidor de telefonía móvil, nada que ver con lo que me he tenido que enfrentar allí: he estado en un hogar de chicos y chicas de la calle, y de familias en extrema pobreza. Mi labor ante todo ha sido utilizar mis años como experiencia a la hora de educar y hacer ver a estos chicos la vida en general. Y por supuesto darles todo el cariño y amor que ellos necesitan por la ausencia de sus mamás y papás. Hacía apoyo escolar, les ayudaba en las tareas que les mandaban en el colegio, y alguno de ellos a que aprendieran a leer, estos eran los más pequeños. Son chicos que van muy retrasados en sus estudios ya que han comenzado tarde a asistir al colegio, pero poco a poco lo van consiguiendo. También hice voluntariado de calle, es decir salí con la persona responsable de ir convenciendo a los chicos de la calle, que ingresen en el hogar. Es una labor de tiempo ya que desconfían y no desean dejar ni la droga, ni la "libertad" que ellos creen que tienen. Es durísimo ver como viven en un canal que pasa por debajo de la carretera, en unas condiciones lamentables, en todos los sentidos. También he tenido que llevarlos al médico para curar algunas heridas que descubríamos porque se les infectaban, sino no, no nos habríamos enterado de que las tenían, ya que estos chicos son durísimos.En una palabra, he hecho de mamá ante todo, al menos así me llamaban y así se sentían conmigo. Es por ello que animo a personas de mi edad a que hagan este tipo de voluntariado. Yo hoy me
siento feliz por haber podido dar amor a mis chicos y chicas durante
estos tres meses.
Agosto 2007
No tengo una sola experiencia, sino que toda mi estancia en Perú ha sido única e inolvidable. Me ha hecho ver el mundo de otra manera. La verdad es que cuesta mucho explicarlo, es algo que se lleva dentro y nunca se olvida. Pero sobre todo me quedo con todo el cariño que los niños son capaces de darte. Me gustaría decirle a la gente que si de verdad quieren ir, que no desaprovechen esta oportunidad. Es una experiencia que no se puede explicar con palabras, sino que queda dentro de cada uno y te hace ver la vida con otros ojos. Ver como los niños se emocionan ante cosas que nosotros consideramos casi insignificantes. Ver cómo con una simple peonza son capaces de pasarlo bien. Sobre todo, ver que con un poco de ayuda que se les brinde son capaces de salir adelante. Me basta con pensar que durante los dos meses que he estado allí, les he hecho la vida un poco más alegre. Personalmente me ha aportado una visión del mundo muy distinta de la que tenía. Me ha hecho ver que en la pobreza se sabe querer mucho más que en la riqueza. ¡¡Lo único que en estos momentos deseo es poder volver otro año!! Noemí Bringas
Arzoz. Trabajadora
Social.
Agosto 2007 Julia
Vila Mateu. Trabajadora Social.
El proyecto del que participé me parece excepcional, ya que da a los niños la oportunidad de poder tener refuerzos con sus estudios, actividades para poder desarrollar su personalidad, y acompañamiento para poder salir de la exclusión que causa la pobreza. Realicé varios talleres con los adolescentes y con las madres, junto con otros voluntarios. Uno de ellos, fue un taller para fomentar su autoestima. Creo que les dió libertad para expresarse y pudimos observar el caso concreto de una niña, que era muy reservada ya que tenia una vida familiar multiproblemática, y durante este periodo se abrió mucho en el trato hacia nosotros y hacia sus compañeros. Sin duda ha sido la mejor experiencia de mi vida. Lo que te aportan los niños del centro, el cariño que te dan sin apenas conocerte, la familia que te acoge en su casa y la directora del Proyecto, que es una persona encantadora. Perú es un país maravilloso con tantísimas cosas para descubrir, que hace que estés en un paraíso. La ciudad de Cuzco es muy bonita y acogedora, y con mucha seguridad. Lo único malo es que en Cuzco en Julio y Agosto hace mucho frío, y que para subir al Proyecto cada día el camino es muy largo y costoso, ¡no apto para asmáticos!. Espero volver y repetir la experiencia con Cooperatour, porque lo tienen muy bien organizado y por el trato tan bueno que nos dan, y porque las personas con las que trabajan en Perú aprecian realmente el voluntariado. No puedo describir con palabras la experiencia que he tenido, solo puedo decir que quien tenga la posibilidad de ir, que lo haga, ya que no se arrepentirá y que le marcará para el resto de su vida. Julia
Vila Mateu.Trabajadora Social.
Julio 2007 Diana
Bernabeu Algiler. Estudiante de Traducción e Interpretación.
Cuando decides realizar una labor como ésta y te lanzas a participar en un proyecto de estas características, al principio tienes un poco de miedo porque no sabes con qué te vas a encontrar al llegar allí. Luego llegas y ves que puedes hacer mucho, muchísimo, y te sientes muy bien por ello. Los niños que acuden cada día al Centro realmente necesitan la ayuda de voluntarios. Muchos están terriblemente atrasados a nivel escolar y precisan de alguien que les oriente y les ayude a superar sus dificultades. Además del trabajo que hicimos en relación con sus estudios también hacíamos con ellos manualidades, juegos y deportes, para que disfrutaran de lo que en definitiva son: niños. No sabría identificar, de todos los momentos que he vivido allí, uno de ellos como mi experiencia más especial e inolvidable, porque cada ratito que he vivido con esos niños lo tengo grabado y nunca lo olvidaré. Me parece que la coordinación de Cooperatour es excelente. Yo estoy plenamente satisfecha con la labor de la organización. Pienso que os tomáis muy en serio vuestro trabajo y en todo momento estáis muy pendientes de los voluntarios y cuando estás tan lejos de tu país, es de agradecer. Tengo muy claro que si el año que viene puedo repetir experiencia será, sin ninguna duda, con vosotros como organizadores. ¡ Muchas gracias! Diana
Bernabeu Algiler. Estudiante de Traducción e Interpretación.
Junio 2007 María
Solé Puig. Licenciada en Psicología.
He pasado dos meses en Cuzco, colaborando con el Hogar de Menores y ha sido una experiencia fantástica que nunca olvidaré. Mi labor fue sobre todo de apoyo y atención a los niños del Hogar. Lo que más recuerdo con cariño y como algo especial fue la primera vez que un niño me abrazó y me preguntó si volvería a la mañana siguiente. Pensaban que me iría cualquier día sin despedirme. El trato que recibí en el Hogar ha sido muy positivo. Siempre me han tratado con muchísimo respeto y confianza, invitándome a todo tipo de actos fuera de mis horarios, haciéndome sentir útil y una más del grupo. El alojamiento ha sido fantástico. La casa es muy bonita, grande y con todas las comodidades que uno podría esperar. Lo que también estuvo genial fue convivir con otros voluntarios de Cooperatour, con quienes al final compartes mucho más. Pienso
que el voluntariado no consiste en dar algo a cambio de nada,
sino en dar algo a cambio
de muchísimas otras cosas. Esta experiencia
sin duda te hace reflexionar en profundidad y replantearte muchas
cuestiones sobre tus valores, tus principios y tu forma de vida.
Mayo 2007 Francisco
Moyano Gómez. Asesor financiero.
Recuerdo
la primera charla que dimos como parte del programa de micro-créditos
a un grupo de madres de la comunidad, acerca de como se puede poner
en
marcha un pequeño negocio. Las madres literalmente
se volcaron con nosotros. Se
podía ver en sus caras el gran interés
que tenían en iniciar una nueva actividad, y en ser capaces
de sacar ellas mismas un negocio adelante. Su emoción y
ganas de trabajar se podían ver en el aula a través
de su participación
y el gran interés que mostraron. Hicieron que esa charla
fuera la mejor y la más productiva que he dado en mi vida.
Muchas de ellas retomaron sus negocios con el convencimiento de
que iban a
sacarlo adelante.
Mayo 2007
La imagen más
común de las familias con las que trabajamos en Trujillo (Perú)
es la de una madre de unos 30 años que aparenta muchos más,
con tres, cuatro o cinco hijos y que está sola, ya sea por que
el marido se fue, o es madre soltera. Una de las niñas,
con once años hace la comida a diario para sus hermanos y luego
va al colegio. Supimos luego, hablando con ella, que nunca había
ido al cine. José- Fermín
Peña Bueno. Empresario.
Marzo 2007 Antonio
Manuel Díaz Almeida. Educador Social.
Me gustaría
expresar mi más sincera gratitud a Cooperatour, al Centro
y a la familia que me acogió en Cuzco por permitirme
poner en práctica el proyecto que tanto me ilusionaba. Uno de los momentos más emocionantes que recuerdo tuvo lugar cuando todos los niños y niñas interpretaron la canción que compusimos sobre los derechos de la infancia ante las madres, mientras éstas hacían cola para retirar una ayuda de alimentos.
Hay un término
que identifica perfectamente lo que he sentido en el Salón
Comunal del Centro y en mi casa de acogida: cariño.
Esta experiencia
la contemplo como el antecedente de un modo de vida o de compartir
parte de
la
vida
con otras personas que, en cualquier parte del mundo, se dedican
a facilitar oportunidades de desarrollo personal y comunitario
para aquellos/as a los que la realidad se las ha negado. Antonio
Manuel Díaz Almeida. Educador Social.
Marzo 2007
Si
bien las expectativas que traje en mi maleta no eran del todo acertadas,
una aprende que de eso también se saca provecho. Las adversidades
culturales y económicas con las que una se puede encontrar en
un país como Perú no hacen si no forzarte a desarrollar
habilidades o aptitudes que creías eran nulas o escasas, y a
la vez fortalecer tus mejores cualidades. La realidad de estas jóvenes
es dura, pero nunca dejé de asombrarme cómo, a pesar
de todo, mantenían su alegría y su inocencia. Miriam García
Mármol. Psicóloga.
Octubre 2006.
Cuando terminé Psicología decidí irme a Perú a trabajar como voluntaria. Llevo tres meses en el proyecto Skip en Trujillo. Vine oficialmente a ocupar un puesto como Psicóloga, y al final estoy haciendo mucho más. Puedo decir que esta siendo una experiencia increíble. Trabajo con un equipo de voluntarios y profesionales desarrollando un programa de atención y asesoramiento a familias en los barrios más pobres de la ciudad. El trabajo es duro, pero te motiva el ver que realmente estás ayudando a personas que lo necesitan de verdad. Los niños son increíbles. Te aportan mucho más de lo que tú les aportas a ellos. Teresa. Licenciada
en Psicología. Septiembre 2006. Miguel
Rodríguez.
Diseñador Gráfico.
Me impresionó mucho las condiciones y limitaciones materiales a los que la gente está sujeta en Perú. Por eso considero que la aportación del voluntariado es fundamental para dar a los niños una oportunidad en la mejora de sus condiciones de vida: educación, apoyo psicológico y emocional, son algunas de las demandas que los voluntarios podemos cubrir. Antes pensaba que hacerse voluntario era un trabajo “relajado”, pero ahora me doy cuenta de que exige una dedicación importante. Soy consciente de que podemos realizar una labor de apoyo fundamental. Todo depende del nivel de compromiso que uno quiera adquirir con el proyecto. Lo importante es ir con una mente abierta y sin prejuicios. Mi recomendación para la gente que tenga pensado cooperar es la de ir un tiempo lo suficientemente dilatado como para poder realizar una labor seria y rigurosa. Miguel
Rodríguez. Diseñador Gráfico.
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